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El cambio climático es un tema tan amplio como impredecible, sobre todo por la cantidad de información que hay a su alrededor y, en definitiva, todo lo que hasta ahora conocemos al respecto no llega ni a la mitad de lo que ignoramos.

Pues, aunque en determinadas situaciones los científicos o entidades que cuidan el medio ambiente cuentan con la información para trabajar en la mitigación del calentamiento global y los problemas del cambio climático, muchas veces toman el riesgo de no saber cuáles serán los resultados a largo plazo de las posibles soluciones que llevan a cabo.

Para esto, o para reducir de alguna manera ese riesgo, la utilización de la Big data durante los últimos años ha abierto mayores probabilidades de éxito en situaciones donde el planeta Tierra corre peligro. Esta es una manera medianamente eficaz de adquirir conocimiento a partir de la información corroborada y cotejada, allanando el camino para que los científicos tengan más opciones en su abanico de acciones por tomar.

Por ejemplo, tenemos al Servicio de Cambio Climático de Copernicus, un sistema de datos que pone a disposición de la sociedad información fidedigna sobre la situación climática pasada, presente y futura de Europa y el resto del mundo.

Esto quiere decir que facilitan información sobre el cambio climático para trabajar de la mano con la Unión Europea, dándole acceso abierto a herramientas y datos climáticos que sean útiles para determinadas decisiones sobre hechos puntuales o estudios.

El Big data y su lucha contra el cambio climático: ¿cómo el uso de datos meteorológicos y ambientales pueden colaborar con la preservación ambiental?

A finales de 2019 y principios de 2020, una terrible ola de incendios golpeó duramente a Australia. Cuando esto sucedió, los datos forestales recopilados a través de diversos satélites sirvieron de mucha ayuda para mitigar los daños generados por el fuego. La información relativa a los bosques y sus radiaciones infrarrojas fue enlazada en una plataforma de datos abiertos para que los servicios de emergencias pudieran contener focos de fuego a 1.5 kilómetros a la redonda.

Otro uso del Big data en términos medioambientales está relacionado con el cálculo de la cantidad de emisiones de carbono en todo el mundo, permitiendo así que este se pueda controlar de manera más exacta y eficiente. Esto quiere decir que gracias a esta información se podrán tomar mejores decisiones en favor del equilibrio del planeta Tierra.

Finalmente, el cambio climático y los desequilibrios medioambientales en el mundo no pasarán tan desapercibidos como antes con el uso correcto del Big data. Esta información servirá para poder comparar y rastrear los cambios ambientales a lo largo de los años con una línea de tiempo, para que de esta manera las decisiones que se tomen tengan una perspectiva de lo que se hizo antes y si realmente funcionó o no.

¿Qué significará esto a largo plazo para los encargados de velar por el medio ambiente?

El cambio climático, tal como deja entender su nombre, es incierto. Y bajo esa incertidumbre los riesgos que corre el planeta Tierra aumentan. Es por eso que, mientras más información exista sobre lo que nos enfrentamos, mejores serán las decisiones para hacerles frente en base a datos reales. Esto hace que cada día sea más importante las herramientas de analítica avanzada para gestionar los riesgos climáticos.

Es innegable que el Big data ha ganado mucho terreno en contextos donde la gestión de riesgos asociados al cambio climático cobra relevancia. No solo en términos globales, sino también en los negocios y las empresas sin importar su tamaño. Tener esas herramientas a la mano permite analizar los datos, predecir la evolución de los riesgos a mediano y largo plazo, para de esa manera favorecer a la continuidad y crecimiento del negocio en cuestión.

No obstante, hay que tomar en cuenta que, aunque esta herramienta sea muy útil, será importante la capacitación de quienes la utilicen. Los datos sueltos, por más diversos que sean, no servirán de nada sin la constatación adecuada del ser humano adiestrado para poner en contexto cada información que tiene a la mano.